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Argentina: Ley de Medios Audiovisuales: Peor es Clarín Imprimir E-mail
Lunes, 07 de Septiembre de 2009 02:15


 
Revista 23
 
23 razones por lo que hay que discutir ahora, sin falta, el proyecto de ley de medios audiovisuales.

Hay operaciones que infunden terror hablando de “chavización”. En la pantalla de Canal 13 se lee “la nueva ley “K” coarta la posibilidad de tener otros puntos de vista, auspiciada por una “fundación Valores” (¿Ong. trucha de la CIA?). Postura hipócrita si se tiene en cuenta que el 80 % de TODOS los medios gráficos, televisivos, radiales e Internet están en manos del grupo Clarín. En realidad, hasta ahora estamos ante una dictadura mediática de pensamiento único en manos de los grupos económicos neocon.  
 
1) Según Ricardo Roa, Editor General de Clarín, el proyecto de ley es “franquista”, “fascista” y “chavista”: el exceso de adjetivación no asusta tanto como la intención de identificar a un gobierno democrático (malo o bueno, según quién lo mire) con dos dictaduras sangrientas, como la de Franco (que produjo medio millón de muertos) y la de Mussolini (que se alió con el nazismo en la Segunda Guerra, provocando 56 millones de víctimas). Es una demasía. Nadie se imagina a Néstor o Cristina Kirchner bombardeando Guernica o gaseando minorías en aras de la pureza racial. Y sobre la acusación de “chavista”, Roa no puede ignorar que el proyecto oficial evitó puntillosamente parecerse en algo a la Ley de Radiodifusión que impulsó Chávez, tomando, en cambio, aspectos fundamentales de las leyes estadounidense, canadiense, francesa y española.

2) “Este Parlamento es ilegítimo para tratarla, hay que esperar a los diputados que asumen el 10 de diciembre”: este argumento, agitado por la oposición por derecha al Gobierno, es uno de los más peligrosos. La renovación del parlamento fue parcial. Es casi golpista, porque deslegitima a los actuales diputados que no se renovarán hasta el 2011, que son los que hay. Cerrar el Parlamento hasta diciembre, que es lo que en verdad proponen, es atentar contra uno de los tres poderes del Estado: el Legislativo. La Argentina tiene un régimen presidencialista, no es como España o Italia, donde con cada variación legislativa se elige un premier. Aquí existe continuidad institucional. Un escenario donde con cada cambio de composición de las cámaras (que reflejan mayorías siempre circunstanciales) se revisen todas y cada una de las leyes en vigencia, consagraría la “inseguridad jurídica”, esa que tanto preocupa a la Embajada, al Pro y a los falsos liberales que supimos conseguir. Es tan sabia la Constitución que cuando hay elecciones de un nuevo presidente, igualmente debe cumplirse con el requisito, también constitucional, de enviar el Presupuesto del año siguiente antes del mes de octubre a cámaras que gozan de la misma “ilegitimidad” que se les adjudica a las actuales.

3) “Es una ley K para controlar a los medios: muchos gobernantes, también los Kirchner, tienen una tendencia a confundir gobierno con Estado”. Aceptemos que es una manía habitual de los políticos que tenemos. Lo raro de esta afirmación es que aquellos que dicen representar lo opuesto participen de la misma confusión: una norma siempre viene a regular algo y necesita de una autoridad de aplicación para hacerla cumplir. Si la nueva Ley de Medios sale, después de 26 años, se habrá sancionado una norma enviada por el Poder Ejecutivo, analizada y discutida por el Poder Legislativo, que enterrará al Comfer creado por Videla, Arguindeguy y Martínez de Hoz, que permite la discrecionalidad total, creando una Agencia Federal, de carácter democrático, que puede ser (como pide el oficialismo) dependiente del Ejecutivo con vigilancia parlamentaria, o autárquica (como pide Pino Solanas o Margarita Stolbizer), que controle el cumplimiento efectivo de lo que la sociedad, a través de sus representantes, decidió darse como ley. No se puede ser “legalista” o “anarquista” según convenga. El Estado es el Estado, las leyes son las leyes y los gobiernos, administradores momentáneos de la cosa pública.

4) Es una ley para regalarle el fabuloso negocio del “triple play” a las telefónicas, salimos del monopolio de Clarín y vamos hacia el monopolio telefónico: llama la atención que Silvana Giudici (UCR), tenaz opositora al proyecto oficial y una de las que alerta sobre esta posibilidad, tenga un proyecto propio –que pocos conocen– donde el ingreso de las telefónicas está prácticamente desregulado. Quien quiera leerlo puede acudir a Diputados y solicitar el expediente 16-D-2008, que reproduce el 4369-D-2006, de Giudici, donde sólo les exige a las telefónicas que exista otro servicio en la misma área, que los consumidores tengan opinión y que tengan un porcentaje superior al 20 por ciento de programación independiente de cada medio propio. Buenas intenciones, pero nada más. El proyecto oficial, en cambio, es bastante más riguroso: las empresas de servicios públicos están autorizadas a prestar conjuntamente telefonía, Internet y televisión (triple play) siempre y cuando cumplan con requisitos técnicos como la apertura de sus redes a otros prestadores, la portabilidad numérica (que el número telefónico sea de los abonados y puedan llevarlo de empresa a empresa), la apertura de sus redes troncales y la obligación de darle al resto de los operadores toda la información técnica que se requiera. Además, las obliga a crear unidades de negocio por separado, prohíbe los subsidios cruzados entre estas unidades y se sancionan fuertemente las conductas monopólicas. Y algo más: deberán tener un 70 por ciento de capital accionario argentino. Habrá mayor competencia y, quién les dice, hasta quizá bajen los precios del servicio, lo que siempre es muy bueno.

5) “Ataca la libertad de prensa”: lo que reduce el margen de opinión, en realidad, es la concentración económica. En el 2002, la UTPBA (el sindicato de periodistas de Buenos Aires) planteó que “no hay democracia informativa sin democracia económica”. El derecho a expresarse e informarse verazmente es un derecho de tercera generación, contemplado en pactos internacionales a los que la Argentina suscribe. Si en el pasado era el monarca el que decidía quién hablaba y quién no, si luego fue el empresario capaz de comprar la imprenta el que velaba por esto, las legislaciones más avanzadas de fines del siglo XX consideran que la sociedad hoy es la que tiene la custodia de este derecho propio y exige a los Estados que garanticen mediante normas desmonopolizadoras su plena vigencia. Si algo ataca a la libertad de expresión y a la prensa libre, es la discrecionalidad política y empresaria no reglamentada. El decreto ley 22.285, el de la dictadura aún vigente, luego modificado por varios decretos de Carlos Menem, permitió una concentración económica que es un verdadero atentado contra la pluralidad informativa. Si la nueva ley enviada al Parlamento ataca a la prensa, ¿qué se puede decir de este engendro que habilita a que una sola persona sea titular de 24 licencias de radio y TV y donde la autoridad de aplicación está integrada por servicios de Inteligencia de las tres armas y empresarios? ¿Un interventor del Comfer, elegido a dedo por el Presidente, como sucede hasta ahora, puede garantizar la libertad de expresión? La verdad, no. Salvo que, como Gabriel Mariotto, envíe un proyecto al Parlamento donde su cargo y el organismo que regentea desaparezcan. Lo que entra en crisis, en realidad, es la libertad de empresa entendida como multiplicación de la renta por vía de la ilegalidad, a costa de un derecho social. Donde no hay ley, ganan los más fuertes. Eso pasó durante todos estos años.

6) “Es para destruir a Clarín”: esto lo dicen Clarín y los ultrakirchneristas desvariados, y no deja de ser una falta de respeto a la militancia de todos estos años de hombres y mujeres integrantes de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, autora de los ya famosos 21 puntos básicos por el Derecho a la Comunicación. Convendría, en todo caso, que los gerentes del grupo en cuestión lean lo que publicaron en su diario el miércoles 2, en la sección Tribuna, página 29. Es la opinión de Marcos Novaro, profesor de Teoría Política Contemporánea (UBA): “Conviene no sobrevalorar el sistema de medios que eventualmente resultaría afectado, y que dudosamente pueda ser descrito como el reino de la libertad de expresión. No sólo en el caso de Clarín, cuyo debilitamiento como grupo económico incluso puede que lo estimule a mejorar como empresa periodística, terreno en que su independencia de criterio declinó a medida que progresaba la suerte de sus inversiones”. Toda crisis es una oportunidad.

7) “Cada dos años se van a revisar las licencias: falso”. Se trata de una revisión de carácter técnico, para no estar reformando la ley cada vez que salga al mercado una nueva tecnología que altere las reglas de compatibilidad o multiplicidad de licencias. Es más, en el proyecto de ley queda expresamente aclarado, luego de las críticas que recibió el anteproyecto, que se preservan los derechos de los titulares de licencias o autorizaciones al momento de la revisión. Y si se sacara el artículo, ¿la oposición votaría la ley?

8) Le quieren dar el 33 por ciento a las ONGs para ampliar el sistema público por vía de cooptación con publicidad oficial: esta idea de que el kirchnerismo compra a los medios con dinero público está muy instalada y nunca suficientemente discutida. ¿Cuánto dinero público reciben, por caso, Clarín y La Nación en Papel Prensa y cuánto de publicidad oficial por año? ¿Cuántas industrias se pueden dar el lujo de tener, como ellos tienen, subsidiado su insumo básico por todos los contribuyentes? ¿Cuántas licitaciones del Estado nacional ganó Tinta Fresca para vender libros a los ministerios de Educación? ¿Cuánta pauta reciben Clarín y La Nación de los organismos descentralizados como la ANSeS y la AFIP? Y, sin embargo, ninguno de los dos diarios es oficialista. Con respecto al porcentual de ONGs que van a poder acceder a las licencias, es una buena noticia, porque regulariza situaciones de hecho y porque crea un nuevo sujeto público con derecho a opinar, generando una prensa no atada sólo al lucro. En la vida también hay otras cosas interesantes. Universidades, iglesias, sindicatos, asociaciones educativas, etnias diversas, entre otros, podrán ampliar la oferta de consumo cultural. Todo eso enriquece a la sociedad. La diputada Giudici, por caso, en su proyecto del que ya hablamos, proponía un porcentaje aún mayor que los K: el 40 por ciento.

9) La impulsa un señor como Mariotto, que cometió ilícitos con una radio trucha: esto es un chiste. La trayectoria de Mariotto es la de un académico militante, que en el pasado burló la ley de radiodifusión de la dictadura para hacernos escuchar un discurso alternativo al hegemónico, como se podía. El obispo de Mercedes, monseñor Agustín Radrizzani, que salió a criticar la ley, tiene la frecuencia del obispado concesionadas a un empresario privado que en la Capital Federal emite Radio Concepto. ¿Acaso eso no es trucho? Y De Narváez, opinando como juez y parte. Vamos.

10) Los Kirchner no son creíbles porque en Santa Cruz armaron una prensa adicta: los que les niegan a los Kirchner espesor moral para impulsar una nueva Ley de Medios confunden lo accesorio con lo importante. Un secretario privado del ministro de Guerra de Agustín P. Justo (Perón), que alguna vez viajó a Italia y quedó sorprendido por Il Duce, cierto día llegó a presidente y mandó sancionar por un Parlamento democrático las “leyes sociales” por las que peleaba un socialista como Alfredo Palacios. Estas siguen vigentes hasta hoy.

11) Los Kirchner extendieron las licencias y favorecieron la concentración, no hay que creerles ahora que quieren hacer lo contrario: esta supuesta ambivalencia empuja a muchos a refugiarse en la desconfianza, que es un buen lugar para nunca equivocarse y para nunca acertar. Criticar a los Kirchner por lo que hicieron en el pasado y volverlos a criticar cuando hacen lo opuesto es un argumento esquizoide. Si estaba mal lo de antes, lo de ahora debería ser lo bueno. ¿O no?

12) Van a lloverle juicios al Estado: quizá. Lo mismo se dijo cuando se devaluó, se renegoció la deuda y se modificaron los contratos con las privatizadas. Pasaron siete años y todavía el Estado nacional no erogó un solo centavo en concepto de indemnización.

13) Es una ley extorsiva: el 31 de agosto, un decreto oficial canjeó todas las deudas impositivas y previsionales a los dueños de los medios por publicidad oficial. Un gobierno que quisiera extorsionarlos habría utilizado estas deudas para ponerlos contra la espada y la pared: quiero buenos titulares, a cambio de no ejecutarte. Esto tampoco pasó.

14) No es un buen momento para debatir la ley, hay otras urgencias: en los últimos 26 años nunca hubo un “buen momento”. ¿En serio alguien cree que si no se distribuye la palabra los otros problemas más urgentes se pueden solucionar? Este argumento lo único que busca es perpetuar el statu quo. ¿A cuánto cotiza esta semana la preocupación por la pobreza de los gerentes noticiosos del sistema tradicional de medios?

15) Le quieren dar una radio a Moyano, que la va a usar para hacer propaganda: esto lo dijo María Eugenia Estenssoro, la diputada de la Coalición Cívica. Está tan naturalizada la idea de que si un medio es de un empresario está bien y si, en cambio, lo maneja un sindicato es algo corrupto, que lo dijo y nadie le dijo nada. Pero es un comentario discriminador.

16) La autoridad de aplicación va a responder al Ejecutivo: lo que responde al Ejecutivo hoy es el interventor del organismo creado por una dictadura. Esto es lo grave. El organismo democrático que vendrá a reemplazarlo, sea autárquico como quieren unos, o sea dependiente del Ejecutivo con control parlamentario y presencia de las minorías, como quieren otros, es mucho mejor que lo que tenemos.

17) Es un traje a la medida del kirchnerismo: hablando en serio, esta ley beneficia más a los que vengan a gobernar después de los K que a los K. Ni ellos mismos estaban convencidos de mandarla. Un largo proceso los convenció de hacerlo. El año pasado, después del lockout agropecuario, cuando con alguna tibieza se comenzó a hablar de una ley que reemplazara a la de la dictadura, esta revista hizo una tapa. Dijimos entonces que la votaban en 60 días. Fue un papelón.

18) No hubo discusión pública: lo más vergonzoso de este planteo es que proviene de los mismos que durante todos estos meses fueron incapaces de dar publicidad al debate en sus propios multimedios, invisibilizándolo. Jugando a que el Gobierno se arrepintiera. Escamoteándoles a sus audiencias la trascendencia del debate. ¿Dónde se divulgaron los foros provinciales? ¿Y los “Café Cultura” donde se discutió el anteproyecto? Hablemos en serio: desde el 1 de marzo del 2009, fecha de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, cuando Cristina anunció el envío del proyecto de ley, durante cuatro meses, el diario Clarín publicó 77 notas sobre el tema, de las cuales sólo 3 fueron informativas. De las 74 restantes, 10 estuvieron en su sección editorial y columnistas propios y 64 se les ofrecieron a los lectores del diario incorporando el punto de vista sesgado de su gerencia como si fuera información desopinada en secciones como El País, Medios y Sociedad. En todos los casos, se omitió prolija y calculadamente informar sobre algún aspecto positivo de la nueva ley. Vaya si ocultaron su propósito. Si eso no es poder, qué es. El poder de manipular.


19) “No beneficia en nada a la gente”: si pensamos que detrás de un sindicato hay gente y lo mismo sucede detrás de una radio comunitaria, de un diario independiente; si creemos que detrás de un diario, una TV o una frecuencia radial hay audiencias que escuchan y quieren hacerse oír; si leemos el proyecto y descubrimos que el cable, por ejemplo, va a ser considerado un servicio público, lo que obliga a las prestadoras a dar una tarifa social; si en serio pensamos que habrá nuevos jugadores, es decir, mayor competencia y eso puede llegar bajar los precios de esos mismos servicios, evidentemente la gente se beneficiaría. Hagamos un ejercicio: tomemos todos los servicios que llegan a nuestro domicilio. Veamos cuánto pagamos por cada uno de ellos, en forma mensual o bimensual. Ahora bien, tomemos la boleta mensual de Cablevisión y Fibertel. ¿Lo descubrieron? Sí, es el servicio más caro y abusivo de todos los que pagamos.

20) “No va cambiar nada”: ¿Y si pensamos que puede cambiar mucho? Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad.

21) “Es para apretar a los periodistas”: sin duda la relación con los periodistas podría ser mejor. Pero quizás, algún día, los periodistas puedan hablar claro sobre todos los aprietes que sufren y que no provienen, precisamente, de los funcionarios de turno. Hay algo que es cierto: a mayor discrecionalidad, mayor riesgo. A menor discrecionalidad, el riesgo baja. La ley es clara: no permite censuras, ni persecuciones, como los que sí realiza Clarín. Sólo hay que hacerla cumplir.

22) “Es una pelea entre patronales, que no beneficia a nadie”: este es el argumento de la izquierda maximalista, reciclada en módica inspectora de revoluciones que se acostumbraron a ver por televisión. Ahora que van a tener más canales ¿no los van a usar por ser de la patronal?.

23) “Esta ley no recoge el consenso de los argentinos”: falso. Esta ley retoma los principales aspectos de las conclusiones del Consejo para la Consolidación de la Democracia, del gobierno de Raúl Alfonsín; es casi idéntico al proyecto presentado por la diputada del GEN Margarita Stolbizer, y resume los principales aspectos del proyecto de ley presentado por la radical Giudici. Sin embargo, el partido de Gerardo Morales insiste en oponerse al proyecto. Hay radicales que no cambian más: hablan como Alem para después votar como Alvear..
 
Fuente: Revista Veintitrés
 

Comentarios
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brian   |2009-09-11 00:38:37
APAGON DE CANAL 13 POR UN DIA.(12 de octubre de 2009)estaba pensando en el 12 de octubre que es
lunes y feriado.La idea es una forma de protesta a la manipulacion de las noticias del Grupo Clarin,
reclamando que sean objetivos con las noticias.El fundamento de la protesta es que si ese dia se
sabe que habra menos audiencia el segundo de aire valdra menos y les hara perder plata.De todas
manera se les hara saber que hay gente a la que no pueden llevar de la nariz.El que este de acuerdo
con esta propuesta que se una al grupo y ese dia no ponga canal 13 para ver nada.

APAGON DE CANAL
13 POR UN DIA.(12 de octubre de 2009)
http://www.facebook.com/home.php?ref=home#/
group.php?gid=127496993058&ref=nf


http://apag
on-de-canal-13.blogspot.com/

http://www.quelapa
seslindo.com.ar/2009/08/10/en-serio-que-te-pasa-cl arin/
xx3n3ixx3  - Tn Subliminal   |2009-09-11 12:49:20
son el peor periodismo,no se bancan pereder,encima haces algo y te ensucian estos alcaguetes que
viven de lo subliminal,haciendole creer a la gente que defienden la verdad,lo unico que hacen es
ensuciar,tv basura,Tinelli otra porqueria aliada de los infames,no me gusta la politica pero uds
periodismo"independiente"si lo fuesen opinarian mal hasta del canal donde
laburan,burros,hacen creer lo que uds quieran,asi no se ayuda un pais en crecimiento voltiando bases
institucionales,tiremos para un mismo lado,aguante cristina!!!
Joaquín E. Meabe  - La voluntad de debate sobre la Ley de Medios   |2009-10-01 06:46:04
La voluntad de debate sobre la Ley de Medios

por Joaquín E.
Meabe
UNNE-Corrientes
jmeabegigaredcom@gmail .com

Parece que hay una marcada retracción en
orden a la voluntad de debatir la
Ley de Medios. Habría que pedir a todos los colegas que digan
algo y no
tanto por lo que hace a lo que se ha escrito sobre el miedo enquistado en
la
intelectualidad argentina, sino por la cuestión de la agenda de lo que
hace falta hablar y debatir
para que la libertad de opinión y la libertad
de prensa tengan contenido y no se reduzcan a la
libertad de comercio
cultural y a la libertad del negocio de imprenta, que son también
dos
libertades importantes pero secundarias respecto de la libertad de opinión
y de prensa. Si no
se hace el examen de estas cuatro libertades la cuestión
se disuelve en el interior de la
industria cultural o en el interior de los
aparatos de propaganda gubernamentales.

Si la puja
es entre industria cultural y aparatos de propaganda
gubernamentales, como hasta ahora ha ocurrido
a propósito de la Ley de
Medios que se encuentra en el parlamento, la controversia no hace más
que
atender a intereses económicos y comerciales o a conveniencias respecto de
los
posicionamientos de los grupos de poder. Ese es el debate de los que
controlan el orden establecido
y como en ese debate no hay ninguna
referencia a los problemas relacionados con la agenda de esa
gran parte de
la sociedad, que no participa del poder en el seno de aquel orden
establecido, y que
es la ciudadanía, su resultado es nulo respecto de la
libertad de prensa y de la libertad de
opinión. Y como tampoco en ese
debate se sinceran los intereses que se defienden, en verdad es
poco lo que
queda de interés en orden al debate entre industria cultural y
aparatos
gubernamentales.

El plano del orden establecido, en el que antagonizan la libertad de
la
industria cultural y la libertad de la acción gubernamental y sus
correlativos intereses: el
interés económico de la industria cultural y el
interés relativo a la conveniencecia del
gobierno. Y el plano de la
ciudadanía que no reviste en el plano privilegiado del orden
establecido y
en el que antagonizan la libertad de opinión y la libertad de prensa con
sus
correlativas expectativas: la expectativa pluralista en el que se
edifica la libertad de opinión y
la expectativa de difusión que se edifica
en el acceso y la difusión en la que los medios de
comunciación son el
soporte (causa eficiente) de la libertad (causa final o telos de
la
libertad).

Si no se desglosa la agenda de la libertad en relación a los medios
de
comunicación el debate es una mera verbalización de intereses que se
disfrazan de opiniones.
Incluso los grupos de interés examinados en esta
perspectiva no resulta ser sino grupos de
presión asociados a intereses
antes que a ideas. Esos mismos intereses pueden expresar anhelos
generales
(como Poder Ciudadano, Greenpeace o la Asamblea de Gualeguachú que corta
periodicamente
el acceso a Uruguay) por la planta de Botnia, etc.) pero, en
los hechos, solo ponen de manifiesto y
privilegian la agenda de interses a
los que adscriben. No prejuzgo sobre esos intereses ni hago
tampoco
cuestión del eventual altruismo de algunos (como Grenpeace) pero la falta
de sinceridad
respecto de los propios intereses solo sirve para degradar el
debate.

Miremos la cosa con
ejemplos para que esto no sea un mera verbalización.

El primer ejemplo es el de la industria
cultural. Los dueños de los medios
privados se quejan por las restricciones que la Ley de Medios
establecería
sobre las participaciones en mutimedios y en el control de mayorías
accionarias o
en la cuestión de las licencias. Pero en ese debate de
intereses lo que queda afuera es el nivel
completamente degradado de esa
misma industria cultural. En particular la televisión no es más
que un
inmenso sumidero de basura, mala educación y aburrimiento. Y el problema
del monopolio de
esa basura, de esa mala educación y de ese aburrimiento es
un asunto que tiene que ver con el
conjunto de la sociedad. En medio de esa
basura solo se baila ( y muy mal) por un sueño (de
momento), se acumula
vulgaridad acerca de accidentes de transito, farándula y ejemplos
ridículos
de algunos personajes del entorno gubernamental. Pero en la televisión
argentina de la
industria cultural (la estatal practicamente no existe) no
hay noticiosos serios, no hay cine que
valga la pena, no hay información
desagregada y de detalle del país o sus regiones y ni siquiera
de la propia
Buenos Aires en cuyo espacio geográfico funcionan los grandes canales de
televisión
abierta. Jamás se ha debatido la educación (el desgranamiento,
la mala formación, la
ineficiencia pedagógica, etc) y los problemas fuera
de Buenos Aires solo llaman la atención
cuando alguna catástrofe sirve para
aumentar el raiting como cuando se desborda un río en Salta.
Entonces cabe
preguntarse, teniendo como ejemplos al alcance de la mano a la
televisión
brasileña o española, ¿si no hay que debatir y demandar otro tipo de oferta
que
sirva para atenuar la basura mediática? Hay por cierto mucho más, pero
no avanzo porque solo
presento un ejemplo.

Un segundo ejemplo es el de los diarios. El periodismo de los diarios
es
100% amarillo y amarillo oscuro. Entonces que queda de la libertad de
prensa cuando no hay
agenda. Jamas se ha tradado en los medios el problema
de la producción de medicamentos genéricos.
Tampoco se debate el problema
académico y científico. No hay un solo registro en los grandes
diarios de
la cuestión denunciada en tu libro La Nomenkaltura Académica en la Cultura
Argentina,
que se está debatiendo en Internet. Tampoco se registra un solo
debate sobre la saturación y la
disfuncionalidad de la administración de
justicia. Tampoco hay debate sobre el petróleo y su
control estratégico.
Tampoco hay ningún debate en los medios sobre el monopolio de las
técnicas
de los transgénicos. Tampoco hay un debate sobre los pool de siembras de
soja y nunca
se ha publicado una sola lista con los 100 más altos
propietarios o que controlan esos pool de
siembra. La lista es
interminable. Si hay exceso de páginas sobre Antonini Wilson o el uso
de
aviones por parte de la pareja presidencial. Pero nunca se ha debatido
porque un buque de
bandera extranjera solo puede tocar en el tránsito por
el Paraná un solo puerto. O porque hay tan
pocas univerasidades nacionales
o porque no hay universidades de las provincias. Y si esto no está
en la
agenda de los medios y si sólo está en la agenda el problema de las
restricciones a la
participación accionaria, entonces, o esa libertad no
sirve más que para invertir y ganar o
perder dinero o, en conjunto, los que
no participamos del orden establecido somos todos unos
descerebrados que
solo damos rienda suelta a la basura que nos ofertan los medios.

No solo hay
que llamar la atención. Si no se debate, uno puede llegar a
pensar que en verdad y como conjunto
social externo al orden establecido
tendemos a ser algo muy parecido a un grupo de descerebrados
que solo da
rienda suelta a la basura que ofertan los medios. Y esto último es
muy
inquietante.

Joaquín E. Meabe
UNNE-Corrientes
jmeabegigaredcom@gmail .com
facundo  - Argentina:Ley de Medios Audiovisuales:Clarin es pe     |2009-10-02 10:20:01
Argentina: Ley de Medios Audiovisuales: Peor es Clarín
23 razones por lo que hay que
discutir ahora, sin falta, el proyecto de ley de medios audiovisuales.

Hay operaciones
que infunden terror hablando de “chavización”. En la pantalla de Canal 13 se lee
“la nueva ley “K” coarta la posibilidad de tener otros puntos de vista, auspiciada
por una “fundación Valores” (¿Ong. trucha de la CIA?). Postura hipócrita si se
tiene en cuenta que el 80 % de TODOS los medios gráficos, televisivos, radiales e
Internet están en manos del grupo Clarín. En realidad, hasta ahora estamos ante una
dictadura mediática de pensamiento único en manos de los grupos económicos neocon.


1) Según Ricardo Roa, Editor General de Clarín, el proyecto de ley es “franquista”,
“fascista” y “chavista”: el exceso de adjetivación no asusta tanto como la
intención de identificar a un gobierno democrático (malo o bueno, según quién lo mire)
con dos dictaduras sangrientas, como la de Franco (que produjo medio millón de muertos) y
la de Mussolini (que se alió con el nazismo en la Segunda Guerra, provocando 56 millones
de víctimas). Es una demasía. Nadie se imagina a Néstor o Cristina Kirchner
bombardeando Guernica o gaseando minorías en aras de la pureza racial. Y sobre la
acusación de “chavista”, Roa no puede ignorar que el proyecto oficial evitó
puntillosamente parecerse en algo a la Ley de Radiodifusión que impulsó Chávez,
tomando, en cambio, aspectos fundamentales de las leyes estadounidense, canadiense,
francesa y española.

2) “Este Parlamento es ilegítimo para tratarla, hay que esperar
a los diputados que asumen el 10 de diciembre”: este argumento, agitado por la
oposición por derecha al Gobierno, es uno de los más peligrosos. La renovación
del parlamento fue parcial. Es casi golpista, porque deslegitima a los actuales diputados
que no se renovarán hasta el 2011, que son los que hay. Cerrar el Parlamento hasta
diciembre, que es lo que en verdad proponen, es atentar contra uno de los tres poderes del
Estado: el Legislativo. La Argentina tiene un régimen presidencialista, no es como
España o Italia, donde con cada variación legislativa se elige un premier. Aquí existe
continuidad institucional. Un escenario donde con cada cambio de composición de
las cámaras (que reflejan mayorías siempre circunstanciales) se revisen todas y cada una
de las leyes en vigencia, consagraría la “inseguridad jurídica”, esa que
tanto preocupa a la Embajada, al Pro y a los falsos liberales que supimos conseguir. Es
tan sabia la Constitución que cuando hay elecciones de un nuevo presidente, igualmente
debe cumplirse con el requisito, también constitucional, de enviar el Presupuesto del
año siguiente antes del mes de octubre a cámaras que gozan de la
misma “ilegitimidad” que se les adjudica a las actuales.

3) “Es una ley K para
controlar a los medios: muchos gobernantes, también los Kirchner, tienen una tendencia a
confundir gobierno con Estado”. Aceptemos que es una manía habitual de los políticos
que tenemos. Lo raro de esta afirmación es que aquellos que dicen representar lo opuesto
participen de la misma confusión: una norma siempre viene a regular algo y necesita
de una autoridad de aplicación para hacerla cumplir. Si la nueva Ley de Medios sale,
después de 26 años, se habrá sancionado una norma enviada por el Poder Ejecutivo,
analizada y discutida por el Poder Legislativo, que enterrará al Comfer creado por
Videla, Arguindeguy y Martínez de Hoz, que permite la discrecionalidad total, creando
una Agencia Federal, de carácter democrático, que puede ser (como pide el oficialismo)
dependiente del Ejecutivo con vigilancia parlamentaria, o autárquica (como pide Pino
Solanas o Margarita Stolbizer), que controle el cumplimiento efectivo de lo que la
sociedad, a través de sus representantes, decidió darse como ley. No se puede ser
“legalista” o “anarquista” según convenga. El Estado es el Estado, las leyes son
las leyes y los gobiernos, administradores momentáneos de la cosa pública.

4) Es una
ley para regalarle el fabuloso negocio del “triple play” a las telefónicas, salimos
del monopolio de Clarín y vamos hacia el monopolio telefónico: llama la atención que
Silvana Giudici (UCR), tenaz opositora al proyecto oficial y una de las que alerta sobre
esta posibilidad, tenga un proyecto propio –que pocos conocen– donde el ingreso de las
telefónicas está prácticamente desregulado. Quien quiera leerlo puede acudir
a Diputados y solicitar el expediente 16-D-2008, que reproduce el 4369-D-2006, de Giudici,
donde sólo les exige a las telefónicas que exista otro servicio en la misma área, que
los consumidores tengan opinión y que tengan un porcentaje superior al 20 por ciento de
programación independiente de cada medio propio. Buenas intenciones, pero nada más. El
proyecto oficial, en cambio, es bastante más riguroso: las empresas de servicios
públicos están autorizadas a prestar conjuntamente telefonía, Internet y televisión
(triple play) siempre y cuando cumplan con requisitos técnicos como la apertura de
sus redes a otros prestadores, la portabilidad numérica (que el número telefónico sea
de los abonados y puedan llevarlo de empresa a empresa), la apertura de sus redes
troncales y la obligación de darle al resto de los operadores toda la información
técnica que se requiera. Además, las obliga a crear unidades de negocio por separado,
prohíbe los subsidios cruzados entre estas unidades y se sancionan fuertemente las
conductas monopólicas. Y algo más: deberán tener un 70 por ciento de capital
accionario argentino. Habrá mayor competencia y, quién les dice, hasta quizá bajen los
precios del servicio, lo que siempre es muy bueno.

5) “Ataca la libertad de prensa”:
lo que reduce el margen de opinión, en realidad, es la concentración económica. En el
2002, la UTPBA (el sindicato de periodistas de Buenos Aires) planteó que “no hay
democracia informativa sin democracia económica”. El derecho a expresarse e informarse
verazmente es un derecho de tercera generación, contemplado en pactos internacionales a
los que la Argentina suscribe. Si en el pasado era el monarca el que decidía quién hablaba
y quién no, si luego fue el empresario capaz de comprar la imprenta el que velaba por
esto, las legislaciones más avanzadas de fines del siglo XX consideran que la sociedad
hoy es la que tiene la custodia de este derecho propio y exige a los Estados que
garanticen mediante normas desmonopolizadoras su plena vigencia. Si algo ataca a la
libertad de expresión y a la prensa libre, es la discrecionalidad política y empresaria
no reglamentada. El decreto ley 22.285, el de la dictadura aún vigente, luego
modificado por varios decretos de Carlos Menem, permitió una concentración económica
que es un verdadero atentado contra la pluralidad informativa. Si la nueva ley enviada al
Parlamento ataca a la prensa, ¿qué se puede decir de este engendro que habilita a que
una sola persona sea titular de 24 licencias de radio y TV y donde la autoridad
de aplicación está integrada por servicios de Inteligencia de las tres armas y
empresarios? ¿Un interventor del Comfer, elegido a dedo por el Presidente, como sucede
hasta ahora, puede garantizar la libertad de expresión? La verdad, no. Salvo que, como
Gabriel Mariotto, envíe un proyecto al Parlamento donde su cargo y el organismo que
regentea desaparezcan. Lo que entra en crisis, en realidad, es la libertad de
empresa entendida como multiplicación de la renta por vía de la ilegalidad, a costa de
un derecho social. Donde no hay ley, ganan los más fuertes. Eso pasó durante todos estos
años.

6) “Es para destruir a Clarín”: esto lo dicen Clarín y los
ultrakirchneristas desvariados, y no deja de ser una falta de respeto a la militancia de
todos estos años de hombres y mujeres integrantes de la Coalición por una Radiodifusión
Democrática, autora de los ya famosos 21 puntos básicos por el Derecho a la
Comunicación. Convendría, en todo caso, que los gerentes del grupo en cuestión lean lo
que publicaron en su diario el miércoles 2, en la sección Tribuna, página 29. Es la opinión
de Marcos Novaro, profesor de Teoría Política Contemporánea (UBA): “Conviene no
sobrevalorar el sistema de medios que eventualmente resultaría afectado, y que
dudosamente pueda ser descrito como el reino de la libertad de expresión. No sólo en el
caso de Clarín, cuyo debilitamiento como grupo económico incluso p...
SERGIO MAURE  - Enrique Thomas     |2010-04-25 20:53:19
Ley de Medios aprobada en el Congreso de la Nación en
2009 y suspendida por un fallo de la Cámara
Federal de Apelaciones de
Mendoza que avaló el pronunciado anteriormente por la juez Olga Pura de
Arrabal; fallo que lleva
la firma de los camaristas Otilio Roque Romano, Alfredo López Cuitiño
y
Julio Demetrio Petra. El camarista Otilio Romano ha favorecido
intencionalmente la “parálisis”
de los juicios por violación a los
“Derechos Humanos” en la provincia facilitando la impunidad
del
TERRORISMO de ESTADO ejercido durante la dictadura del 76; el juez
Julio Demetrio Petra falló
en contra de la demanda presentada por
la Universidad Nacional de Cuyo por la usurpación de 31
hectáreas de
la zona norte del campo de deportes de dicha institución por parte del
empresario
inmobiliario Alfredo Luis Vila y el juez Alfredo López
Cuitiño es aliado de Manzano y un menemista
confeso. En ese marco,
creemos que esta movilización debe tener más peso que en otros sitios
del
país; porque además el diputado nacional Enrique Thomas fue el responsable de elevar la denuncia
de “anticonstitucionalidad” de la Ley de Medios en la justicia local, que da muestras
fehacientes de ser funcional a los intereses de los grupos mediáticos y económicos y en muchos
casos simpatizar con la ideología de los gobiernos defactos.

Aporte

THOMAS EL GRAN TAPADOR.
EN
DICIEMBRE DE 2004 TAPÓ UN MURAL DE APROXIMADAMENTE SEISCIENTOS METROS CUADRADOS, REALIZADOS POR
ARTISTAS DE MENDOZA EN LA PARED SUR DEL EDIFICIO DEL INSTITUTO NACIONAL DE VITIVINICULTURA DEL CUAL
ERA SU PRESIDENTE. OBVIO ES QUE ELIGIÓ PARA DESTRUIR UNA OBRA DEL PATRIMONIO DE LOS MENDOCINOS UN
COLOR VERDE MILITAR.

AGRAVIASTES A LOS ARTISTAS PLÁSTICOS DE MENDOZA.
A LA CULTURA Y PATRIMONIO DE
LOS MENDOCINOS.
INTENTAS TAPAR LA LEY DE MEDIOS AUDIOVISUALES.
AL FÚTBOL PARA TODOS.
Más
información en sobre el mural tapado en: http://www.facebook.com/l/6af1d;www.gastonalfaro.b
logspot.com y Revista "Siglo 23" del día 15 de abril del 2010
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