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¿Existe Dios? Imprimir E-mail
Miércoles, 30 de Septiembre de 2009 21:38

Carlos Rivero Collado para Insurrectasypunto

Los únicos interpretes reales de la doctrina cristiana son quienes predican la Teología de la Liberación porque siguen los postulados del verdadero Jesús y de los cristianos primitivos, no del falso Cristo de los pomposos altares.


Y  si existe ¿qué hacía aquel 6 de agosto de  1945, a  las 8 y 15  de la mañana, hora de Hiroshima? ¿Dormía o estaba de  vacaciones?

1-. El Burro Santo
No hay nada que haya aterrorizado más al ser humano en la historia de Europa y América, impregnada por el cristianismo, que los misterios en torno a Dios, Satanás, el paraíso, el infierno, el pecado, la redención, el “espíritu”, el “más alla”, y, sobre todo, el origen del universo, el mundo y la vida.
Analicemos este fenómeno con cierta seriedad, pero, también, con algo de humorismo, sin ánimo de ofender –-ni halagar-- a nadie.
En otras religiones existen iguales terrores, pero analicemos ahora sólo la de la Biblia, desde la “Creación” hasta Jesús, y lo que sucedió después.

¿Es esta vida todo lo que existe o existe algo más allá de esta vida? ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Creó la idea a la materia o la materia a la idea? ¿Creó Dios al universo? ¿Y quién lo creó a él? ¿Se creó él solo? ¿Existía, entonces, Dios antes de sí mismo y el universo antes del universo?

La Biblia dice en Génesis que Dios, o sea un Ser Supremo o mente cósmica, creó al universo, o sea que existe desde antes del universo. Pero, ¿cómo puede ser cósmica una mente que existe antes del cosmos? ¿Es precósmica? ¿protocósmica? ¿ultracósmica? ¿Tiene cuerpo o flota sola en el aire? Y si tiene cuerpo ¿cómo viste? ¿Con una capa y una S en el pecho como Supermán, o con la asombrosa pompa de Napoleón cuando se coronó a sí mismo en Notre Dame? 

¿Tiene Dios un sistema digestivo como el nuestro o decente? ¿Padece de algún tipo de enfermedad o es anterior a las enfermedades? ¿Oye por los oídos, como nosotros, o por las canillas, como los grillos? ¿Pertenece a alguna raza o es irracial? ¿Habla un solo idioma, como los presidentes de Estados Unidos, o los cientos, quizás miles, de idiomas y dialectos de este planeta, y los cuatrillones y quintillones de lenguas o rodillas o tobillos que pudieran existir en el universo? 

¿Creó Dios el cosmos en seis días y al séptimo descansó? ¿Adónde? ¿En Varadero, Acapulco o la Costa Brava? Debe haber sido en la Costa Brava porque después de tan ardiente labor no debe haber tenido muchos deseos de sentir los árdores del trópico. ¿Cuántas horas al día trabajaba? Debe haber tenido jornadas muy largas. ¿Cuántas horas tenía, entonces, el día? ¿Las que se demoraba el universo en dar una vuelta alrededor de su eje? Si, como dice la Biblia, Dios creó la luz del día en la tercera jornada de la “Creación”, o sea el miércoles ¿cómo pudo ver lo que hacía el lunes y el martes? ¿Inventó la luz del día porque no le gustaba trabajar en una noche tan cerrada?

¿Vuela Dios? ¿Con alas o extendiendo los brazos? Si vuela debe hacerlo mucho más rápido que un avión de combate para que le dé tiempo de visitar sus tan extensos dominios. ¿O no necesita visitarlos porque posee una computadora tan ciclópea y un telescopio tan mastodóntico que le permiten hacer tan arduo trabajo desde su desván? 

¿Qué servidor usa Dios para entrar en la internet universal? ¿Hasta dónde llega el telescopio? Debe ser mucho más lejos que el de Hubble cuando descubrió que las galaxias que están más lejos se alejan a una velocidad mayor.

¿A qué velocidad se desplazaba Dios cuando creó, de lunes a sábado, el universo del que se sabe que tiene al menos cien mil millones de galaxias, cada una con al menos cien mil millones de estrellas y cada estrella con un probable sistema planetario y cada planeta quizás con uno o más satélites, y cada satélite quizás con otros satélites, y separado todo de un extremo a otro por unos treinta mil millones de años luz, y del que se sabe, además, que se sigue expandiendo, unos quince mil millones de años después de su ruidoso nacimiento? Debe haber sido miles de millones de veces más veloz que la de la luz para que pudiera descansar el domingo.

Si Dios lo creó todo, tiene, entonces, que haber creado a Satanás, o sea al demonio. ¿Para qué? ¿Para que se enfrentara a su obra? ¿Cómo puede un ser tan absoluto ser, asimismo, tan liberal? 
¿Y Dios era judío, andaluz o guatemalteco? Debe haber sido judío como su Pueblo Escogido. Pero, entonces, ¿era sionista como casi todos los ministro de Obama o antisionista como los comunistas de Israel? Debe haber sido sionista por su apego al poder absoluto.   

Y cuatro mil años después de la Creación, según los teólogos que han estudiado el tiempo transcurrido entre Adán y las figuras históricas de la nación judía, ¿ascendió Jesús a las alturas cuarenta días después de haber regresado de la muerte a la vida? ¿Cómo pudo separar la inmensa y pesadísima piedra que obstruía la salida del Santo Sepulcro? ¿Con una palanca? ¿Una grua? ¿O la pulverizó con dinamita? Si fue así entonces tenía que haber ido a China mucho antes que Marco Polo. ¿Y cómo pudo ascender verticalmente a las alturas, o sea a la estratósfera? ¿En globo, helicóptero o cohete?  ¿Podía un carpintero ser, asimismo, piloto? Entonces la nave era de madera. 

¿Hizo y dijo Jesús todo lo que dicen que dijo y que hizo? ¿O fueron los apóstoles y los que han proseguido, por veinte siglos, el apostolado, los que inventaron lo que hizo y dijo Jesús?
¿Caminó Jesús, realmente, sobre las aguas? ¿Y las moléculas de esas aguas eran de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno o como las del plomo? ¿Hizo Jesús aquellos milagros? Pero ¿eran como los de los predicadores de muchas religiones que han vivido en estos dos mil años y de los que tanto se habla en todas partes del mundo?

¿Es Dios omnipotente, omnisapiente y omnipresente, o sea que todo lo puede y todo lo sabe y está en todas partes? ¿Es Dios la expresión del Bien, así como Satanás, la encarnación del Mal? 

Entonces ¿qué hacía Dios aquel día del año 1600 en que la Iglesia fundada en las prédicas de su “hijo” quemaba en la hoguera a Giordano Bruno sólo porque decía que el mundo era redondo y daba vueltas alrededor del sol? ¿Dormía Dios? 

¿Y adónde estaba aquel 18 de julio de 1936 cuando Franco se enfrentó a la historia y dio inicio a una guerra en la que moriría un millón de seres humanos? ¿Descansaba Dios en una hamaca y le había ordenado a los ángeles que no lo molestasen? 

¿Y qué hacia aquel 6 de agosto de 1945, a las 8 y quince de la mañana, hora del Japón terrícola, en que unos cien mil seres humanos (en más de un 95% ancianos, mujeres y niños, ya que el servicio militar obligatorio japonés era para todos los hombres de 16 a 62 años y los soldados estaban en otras costas o en el castillo de Hiroshima que se hallaba fuera del radio mortífero de la explosión) fueron calcinados en pocos segundos por el inmenso calor del Pikadon y varios cientos de miles corrían despavoridos por las calles arrasadas de Hiroshima gimiendo “¡mizu, mizu, mizu!” –“¡agua, agua, agua!”—y se lanzaban a los siete canales del Ota cubiertos ya de cadáveres achicharrados, mientras el emperador Harry Truman, al leer el cable sobre la masacre, repetía muchas veces, alzando el papel con gran orgullo, henchido de alegría, en la cubierta del acorazado Augusta que lo devolvía a su país después de la Conferencia de Postdam, “¡this is the greatest day in history, this is the greatest day in history, this is the greatest day in history!” –“¡éste es el día más grande de la historia!”? --. ¿Jugaba, acaso, Dios al cubilete en algún bar del paraíso?

¿Y adónde estuvo aquellos meses de 1967 en que este nuevo Caín al que llaman McCain, volaba veintitrés veces sobre las ciudades abiertas de Vietnam del Norte lanzando bombas a diestra y siniestra, asesinando a cientos, quizás miles, de civiles inocentes? ¿Había ido a visitar otros universos? 

¿Adónde estaba aquel día de marzo del 68 en que el teniente William F. Cawley ametrallaba, a sangre fría, a más de cien ancianas, mujeres y niños en My Lai? ¿Jugaba Dios una partida de billar con algúnos de sus más fieles arcángeles? 

¿Y qué hacía cuando aquellos soldados sonrientes del propio imperio torturaban a los prisioneros de Abu Ghraib, ya en el Siglo 21 de la era de su “hijo”, cortándoles los penes y arracándoles los ojos y cubriéndolos de mierda y echándoles a perros feroces para que le hicieran profundas heridas y obligándolos a tener relaciones sexuales entre ellos, lo que para su religión, el Islam, significa una monstruosa aberración? ¿Estaba de vacaciones Dios?

Pero, entonces, ¿quién estaba al mando del universo, y por supuesto de este planeta, cuando todos aquellos horrores sucedían? ¿Satanás? ¿Cómo es posible que Dios se ausente de su trabajo cada vez que se le necesita? ¡¿Qué clase de vagancia es ésa?!

¿Van al infierno los niños pequeños que mueran sin haber sido bautizados? ¿Por qué? ¿Qué culpa, qué pecado, qué maldad puede haber en un niño pequeño? ¿No es ésta una monstruosidad que ha existido por casi dos mil años? “Sí, pero sólo como amenaza –diría un científico--, no como realidad, porque ni ese niño ni ningún otro niño que muera antes de ser bautizado puede ir a lo que no existe ni ha existido jamás”. ¿Esa amenaza del infierno a los que mueran en “pecado” o a los niños no bautizados, que la Iglesia ha mantenido por casi dos milenios, no es una forma de terrorismo tan monstruoso como la peor de las guerras, pues ha mantenido en constante terror a los miles de millones de seres humanos que han creído en esa imbecilidad? 

¿Qué principios cristianos siguieron las iglesias, además de la católica, que apoyaron los crímenes que los imperialistas europeos cometieron en la conquista y colonización de América? ¡¿Qué hubiera dicho Jesus?! ¿Qué hizo el Papa cuando Cortés ordenó el abrasante martirio de Cuautémoc? ¿Qué hicieron las iglesias cristianas de Estados Unidos cuando el genocida Andrew Jackson exterminaba a cientos de miles de seres humanos sólo porque pedían su derecho a la tierra en la que sus antepasados habían vivido por más de veinte mil años? 

¿Por qué la Iglesia Católica habla tanto de una Virgen Madre, a la que le dan tantos nombres y nacionalidades, si la Biología prueba, sin lugar a la más mínima duda, que el mamífero hembra, incluyendo por supuesto a la mujer, sólo puede parir después de la cópula sexual y el período de gestación. ¿Fue obra y gracia del Espíritu Santo la concepción asexual de Jesús?

Dicen que el asno, o sea el burro, es el más estúpido de los mamíferos, pero yo tengo mis dudas, porque no creo que un burro piense que su burra pueda parir sin haber tenido sexo con él, con otro burro o con un caballo, digo a no ser que se trate de un burro tan religioso que pueda creer que su burra tuvo un burrito por obra y gracia del Espíritu de un Burro Santo.

2-. ¿Aquel lírico Clavelito era, acaso, también Dios?
Hace sesenta años, había un cantante de punto guajiro, la música alegre del campesino cubano, al que le decían Clavelito, quizás porque era pequeño y le gustaban las flores. Tenía un programa radial diario en la mejor emisora del país, la CMQ. Decían que tenía poderes sobrenaturales y que curaba el reuma, la diarrea, el resentimiento, el tarro, la soledad, las paperas y los callos, entre otros males. Su programa era de o¬nce a doce de la mañana y al estudio acudía un nutrido auditorio, además de que lo oían, al menos, cientos de miles de personas en todo el pais. 

Al principio del programa cantaba varios puntos guajiros que eran ajenos a sus poderes divinos. Entonces abría los micrófonos para que lo llamaran por teléfono sus fieles oyentes. Una vez lo llamaba una vieja llorando y le decía que le había curado la sarna; otra, un niño que ya podía montar en bicicleta sin caerse; otra, un cojo que ya podía correr dos kilómetros; otra, una madre que ya a su hijito no le dolían las amígdalas; otra, un esposo que ya su mujer no lo engañaba con el lechero, y así otras llamadas de humilde gente agradecida. Entonces Clavelito le pedía a sus oyentes que pusieran un vaso de agua sobre el radio, para que recibieran a través del agua la gran fuerza de su poder y, con la tonada musical del punto guajiro y tocando él mismo la guitarra, cantaba:
“Poooon tu pensamieeento en mííííí y haráááás que en este momeeeento, mi fuerza de pensamieeeento ejeeeerza el bien sobre tiiiii”.  

Y con eso, según decían, curaba a mucha gente. Unos años después lo eligieron legislador a pesar de que no conocía ni las leyes del tránsito. Al triunfar la Revolución de las ciencias positivas y de los logros de acá no de las promesas de “allá”, su programa fue perdiendo audiencia hasta que dejó de existir.

¿Por qué fracasó tan rápido lo de Clavelito si lo de Jesús ha durado más de dos mil años? ¿Acaso fue porque nunca tuvo el valor de decir que era, por lo menos, cuñado de Dios, para que el operador técnico de su programa, que quizás era un ateo absoluto, o sea que no creía ni en la Física, no le rompiera la guitarra en la cabeza? 

Pero, ¿quién le dio los poderes a Clavelito para realizar curaciones de las que mucha gente fue testigo? ¿El Dios del cristianismo? No, porque entonces la Iglesia lo hubiera canonizado o al menos protegido. ¿Quién se las dio, entonces? ¿No será que algunos de los dioses griegos aún mantienen su poder? ¿Habrá sido Poseidón, ya que Clavelito insistía en lo del agua y casi todos los cubanos viven cerca del mar?

3-. Los loquitos
Anda por ahí un señor que se llama Beny Hinn del que dicen que hace milagros. Viaja por el mundo hablándoles a enormes multitudes que creen en sus poderes sobrenaturales y tiene programas de televisión a los que acude mucha gente. ¿No será el Mesías de otro Dios que creó un universo distinto y que lo envió a éste paraconquistarlo?

Hay otro predicador, entre muchos otros que promueven el terror religioso, cuyo nombre no recuerdo ni me inclino a recordar, que tiene un programa de televisión en que hace curaciones dándole un fuerte golpe en la frente a los enfermos con la palma de una mano. ¿Pasará el dolor de cadera a la cabeza? ¿No lo han demandado aún por jaqueca?

4-. El verdadero Jesús
A pesar de todo lo dicho, considero que Jesús de Nazaret es una de las figuras más nobles de la historia y no es culpa suya la enorme cantidad de amenazas y mentiras y tonterías que se han dicho en su nombre. Me considero cristiano desde el punto de vista moral y social. Tengo frente a mí un cuadro de Jesús, aunque no autografiado, junto a esta vieja computadora que tantos pecados mortales ha cometido, entre ellos el de borrarme para siempre un capítulo entero de mi novela “Danilo” que acababa de escribir sin llevarlo a la memoria, y del que nunca pude acordarme un carajo de lo que había escrito, lo que me causó, por más de tres meses, un tic nervioso en el ojo izquierdo que aún se manifiesta cuando comienza a llover, y de la que insisto, otra vez, que le sobran la primera y las dos últimas sílabas. 

Jesús fue un ser humilde que luchó por los humildes y murió por los humildes, cosa admirable. Nació en un pesebre y murió en una cruz. Al echar, enfurecido, del templo a los mercaderes que abusaban de la miseria del pueblo, y azotarlos con un látigo y regar por los suelos sus productos y monedas, probó que era anticapitalista y que creía que, junto a la prédica pacífica, podía usarse la violencia. Su vida fue una lucha constante contra el mal, lo que al final le produjo la terrible muerte lenta en una cruz con el pecho herido por una lanza y una corona de espinas. A nadie debe asombrarle que, en medio de un esfuerzo tan lleno de gloria... y tristeza, tratara de alegrarse un poco con el Génesis, libro extremadamente divertido. 

El cristianismo primitivo representó, en aquella etapa corrupta, cruel y violenta del Imperio Romano, una fuente de bien, sacrificio, hermandad, amor, comprensión, solidaridad, perdón, una continuación de la Escuela Estoica, la gran filosofía social de la Antigüedad. No se debe culpar a Jesús y sus apóstoles de los terribles crímenes cometidos por los cristianos posteriores, de los cuales las diversas Inquisiciones fueron un ejemplo monstruoso. 

Hay que aceptar del cristianismo sus principios morales y rechazar todo lo que tenga que ver con el origen y control posterior del universo por una fuerza metafísica, o Dios, porque nada existe fuera de la Física.

Los únicos interpretes reales de la doctrina cristiana son quienes predican la Teología de la Liberación porque siguen los postulados del verdadero Jesús y de los cristianos primitivos, no del falso Jesucristo omnipotente que nos han presentado las iglesias posteriores, aliadas siempre de los imperios genocidas, la explotación, la ignorancia, la esclavitud, la injusticia, la insalubridad y todos los otros males que crearon los imperios y ha mantenido el capitalismo. ¿Es mera casualidad que los curas y los pastores de todas las religiones cristianas, con algunas excepciones, hayan estado siempre y estén hoy tan cerca de los ricos y tan lejos de los pobres? Al plantear que se debe poner más enfasis en las víctimas del pecado que en los pecadores y que la salvación cristiana no puede darse sin la liberación, política, social y económica del ser humano, la Teología de la Liberación representa una estupenda rebelión religiosa similar a la de Jesús y sus apóstoles en el Imperio Romano.

5-. La orquídea y la lepra
Se sabe que ya se han clonado algunos animales y se sospecha que, también, seres humanos, y que se han creado en un laboratorio las condiciones químicas que produjeron las complejas moléculas de aminoácidos que dieron origen a la primera hebra de adn y, además, que se han creado algunas bacterias; pero ni aun en ese espeso caldo químico, ni sobre la base de las bacterias, se ha podido crear la amiba unicelular, el primer animal, nuestro más remoto antepasado. Entonces, si hoy todos los científicos de este planeta, que dispusieran de todo el dinero existente en el mundo, y los conocimientos y equipos más avanzados, no pueden crear ni siquiera la microscópica amiba... ¿pudo un solo científico, que no tenía ni siquiera un tubo de laboratorio, crear el universo?

Por supuesto que no. ¿No existe, entonces, Dios? Sí existe... pero no es el de las religiones, sino el de las ciencias. No pudo existir antes del universo, sino que nació con él. Dios es pues, la fuerza física que creó al universo. Los científicos la llaman Gran Estallido o Big Bang y es bueno que se estudie a fondo su significado porque es lo único que aporta una idea lógica del origen, la naturaleza y la evolucion del universo, desde la creación del tiempo, el espacio y la energía hasta hoy (quizás haga otro análisis sobre este tema tan fascinante)

La Física y su hija de la vejez, la Biología, y de ésta su hija asimismo tardía, la Genética, son los conocimientos más elevados que existen y es muy lamentable no poseerlos. Los países y sistemas que no han sido dominados por la necia superstición de las religiones, deben expandir el estudio de la Física y la Biología, sobre todo del origen y la temprana evolución del universo y el principio y evolución de la vida orgánica, para que la humanidad se convenza que el concepto de un Ser Supremo inteligente o una mente cósmica o una fuerza sobrenatural o lo que se le parezca, es, más que una mentira, una estupidez. 

No se trata de cerrar iglesias ni perseguir religiosos, sino de crear escuelas populares científicas que enseñen que todas las ideas religiosas están basadas en la mentira y que la única respuesta verdadera sobre lo que ya sabemos y lo que aún no conocemos es y tiene que ser, exclusivamente, científica. Ese estudio debe divulgarse por radio, televisión, prensa escrita e internet, ser obligatorio desde el primer añode secundaria y llegar a todas partes como el sol que nos alumbra y el aire que nos refresca. 

No tiene sentido que la mentira avance y la verdad retroceda, como sucedió en la Unión Soviética. ¡¿Cómo es posible que después de más de setenta años de dominio de la ideología científico-materialista, o sea de la verdad, hoy estén llenas las iglesias de las grandes ciudades de Rusia, como Moscú, Leningrado, Gorky –serán siempre, para mí, Gorky y Leningrado, por su conciencia, por su heroísmo--, Novosibirsk y otras?! ¿Qué pudo fallar? ¿No habrá sido que se hizo mucho más énfasis en la política que en las ciencias y que el estudio de la Física y la Biología y la Genética se redujo a las universidades en vez de expandirse por todo el pueblo a través de todas las escuelas y de todos los medios de difusión masiva? ¡¿Cómo se puede creer en un Dios que piensa y que decide y que castiga y que premia y que está al tanto de los problemas de los casi siete mil millones de habitantes de este planeta y de, por lo menos, veintillones de habitantes de, por lo menos, billones de planetas que pudieran estar habitados en el universo por seres inteligentes?! ¡¿Cómo se puede creer en esa ciclopea estupidez?!

La Física es todo. Física son el electromagnetismo, la gravedad, el tiempo, el espacio, la energía, el átomo, la materia y lo que la regula: la fuerza atómica fuerte, que mantiene unido el núcleo del átomo, y la fuerza atómica débil, que provoca su decaimiento radioactivo. Física son las galaxias, las estrellas, los planetas, el fuego, el agua, el clima, los volcanes y los continentes. Física es la evolución de las plantas y la aparición del oxígeno. Física es la evolución de las especies, de la amiba al dinosaurio, del lemur al simio y a Lucy y a Hamurabi y a Tales y a Leonardo y a Newton y a Marx y a Einstein y a Hawking. Física es, en fin, el Todo. Y si la Física nació con el Gran Estallido hace unos quince mil millones de años ... ¿no es lógico creer que lo que surgió hace tantos miles de millones de años deba ser infinitamente más poderoso que la conciencia del homo sapiens, o sea del ser humano inteligente, que apenas tiene unos sesenta mil años, y que fue la que creó la idea absurda, de que una mente, tan avanzada que pudo crear nada menos que el universo, pudiera existir miles de millones de años antes del nacimiento de la amiba? 

Decir que cuatro mil años después de esa poética creación de la Biblia, Dios envió a su hijo a este insignificante planetoide, que viene a ser algo así como la trillonésima parte de un grano de arena en la oceánica inmensidad del cosmos, es algo que no pertenece a la teología ni la historia, sino a la comedia. Y así debe abordarse el tema de la religión, con el espíritu festivo de Aristófanes. La religión es, en rigor, un tema que no debe tratarse en serio. Le agradezco a Moisés los momentos tan jocosos que he pasado leyendo Génesis, aunque creo que Quevedo lo hubiera escrito mejor. 

Pero, entonces, se preguntará mucha gente, ¿a quién hay que responsabilizar por todo lo que sucede en este mundo? Aun más: ¿quién rige el universo, Dios o Satanás?

No es Satanás porque lo que no existe no puede regir lo que existe. Es Dios, porque Dios sí existe y es la Física. Una inmensa fuerza universal que actúa sin razonar, que no es buena ni mala, que no premia ni castiga, que creó al ser emocional sin tener ella ningún tipo de emociones, que no actúa por reacción sino por simple mecánica, que nació y algún día puede morir cuando desaparezca la energía, fuente de toda la materia y del tiempo y el espacio. 

Sí, seguro, Dios existe y es la Física, ese ángel diabólico que, sin tener la menor idea de lo bueno y lo malo, ni lo bello y lo feo, creó la justicia y el capitalismo, y la orquídea y la lepra ☼ 
 

 
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