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"La Biblia es un manual de malas constumbres" Imprimir E-mail
Martes, 01 de Diciembre de 2009 02:24

Karla Casillas Bermúdez / Diagonal

El Premio Nobel de Literatura portugués parece inagotable y este año ha decidido trabajar a marchas forzadas. En enero publicó El viaje del elefante, poco más tarde El Cuaderno –una recopilación de algunos de los escritos de su blog–, y ahora ha lanzado Caín (Alfaguara) una novela que ha nacido con la polémica.

El escritor portugués José Saramago tiene 86 años, y por tanto “poca vida por vivir” –acepta él mismo–, pero ha dejado claro que por el momento no está dispuesto a dejar de escribir. Más bien todo lo contrario: la vida que le queda, la usará para “ensanchar la acción pública” de su obra. Una obra que busca provocar “desasosiego” en el lector.

El libro ha levantado ampollas en Portugal, país en el que la iglesia católica y la extrema derecha, lo han destrozado de una manera “inmisericorde” dice Saramago, a quien la ironía parece darle un halo de inmunidad ante esta y otras críticas venidas de gente “que ni siquiera se ha leído la novela”.

“Yo no escribo para agradar, tampoco para desagradar, yo escribo para desasosegar” dijo Saramago durante la presentación de Caín en Madrid el 2 de noviembre. No es la primera vez que este prolífico escritor abre un debate sobre los dogmas religiosos, y este capítulo impregnado de revuelo, recuerda al acontecido hace 18 años con la publicación de El Evangelio según Jesucristo . Saramago presentó por primera vez Caín el 18 de octubre en Peñafiel, una pequeña localidad al norte de Portugal, y fue ahí donde describió a la Biblia como “un manual de malas costumbres”, frase que sentó muy mal a la iglesia, recordó el escritor en Madrid. Pero es verdad –agrega contundente– que en la Biblia hay una crueldad infinita: "Los incestos no faltan, las carnicerías no faltan, incluso un científico italiano ha contado más de un millón de personas asesinadas en la Biblia. Hay referencias (de muertes) de niños, de mujeres, de ancianos, de todo… bueno, de burros no tanto”, agrega con sarcasmo.

“La historia de la humanidad, en el fondo, es la historia de la muerte del hombre”, reflexiona este premio Nobel, quien agrega que el problema “es que nosotros hemos inventado a un Dios a nuestra imagen y semejanza, y no al revés, y por eso es tan cruel”.

¿Para que escribir?
Enseguida Saramago expone al auditorio cuál es la razón que a él le impulsa a seguir escribiendo. “Hay una pregunta que persigue a los escritores ¿por qué escribir?, y la razón de escribir en el fondo no es mas que eso: escribir. Pero hay otra pregunta mas compleja ¿para qué escribe el escritor?, y aunque hace unos cuantos años yo no sabía decir para qué escribía, ahora lo tengo bastante claro. Yo escribo para desasosegar. Y aunque Fernando Pessoa ya escribió el Libro del desasosiego, a mí me gustaría que todos mis libros fuesen considerados libros para el desasosiego”.

“No estoy aquí para hacer críticas –añade al hilo de esto Saramago–, pero es cierto que existe un momento de ‘aborregamiento’ en la sociedad actual. Entonces de una manera u otra, creo que los libros que yo he escrito hasta ahora, por lo menos en mi intención, han sido para desasosegar”.

Entonces, claro que una institución como la iglesia católica “que no quiere ser desasosegada, que no estará nada de acuerdo con que le quiten de su tranquilidad milenaria, o con que se discuta, si toco en las partes sensibles –y una de ellas es la interpretación de la Biblia– le sucede como a los perros de Pavlov, que, cuando recibían un estímulo, corrían. Y bueno ahora yo espero que la iglesia no se sienta ofendida, por yo estar comparándola con los perros de Pavlov”, dice el literato, y enseguida escucha las risas de su auditorio, en la madrileña Casa de América.

Saramago contó que a dos semanas de que Caín se pusiera a la venta en las librerías de Portugal (el 19 de octubre) ya la gente de la iglesia estaba “despreciando” el libro, “y lo más interesante es que una de las personas que hizo esos comentarios no lo había leído, y además esa persona hace la función de portavoz de la Conferencia Episcopal, ¡un portavoz que no sabe de lo que habla! Creo que en principio eso no debe aceptarse”.

“La gran acusación que se me hizo en Portugal –prosiguió su narración– fue que yo había hecho una ‘lectura literal’ de la Biblia, en lugar de hacer una ‘lectura simbólica’. Pero a mí, y lo sigo diciendo, no me interesa nada lo que ellos llaman ‘lectura simbólica’, porque a mí me interesa la letra, qué es lo que está diciendo la letra, el texto”, explicó Saramago con énfasis.

Así pues, cuando Dios decidió quemar Sodoma “porque los hombres tenían gustos sexuales muy suyos”, pactó con Lot que si encontraba a diez inocentes salvaría la ciudad. Pero Dios al final la quemó, sin tomar en cuenta que se olvidó de contar “a los niños, inocentes de ese pecado; por eso Dios no es de fiar”.
“Y cuando digo que Dios no es de fiar, parece que estoy diciendo algo que no se puede decir, que no se debe decir por respeto incluso… Y si digo estas cosas en voz baja no está mal, pero si he escrito un libro donde eso quede claro y demostrado, es pecado”, añade Saramago, quien continúa su exposición con el ejemplo del pasaje bíblico de Caín y Abel.

Caín mató a su hermano Abel porque Dios no aceptó su sacrificio. “Y entonces ¿qué diablo de Dios es este que para enaltecer a Abel –el pastor–, desprecia a Caín –el agricultor?”, se pregunta Saramago, para quien Dios es el verdadero autor intelectual del primer crimen del Antiguo Testamento.

“Y es que todos creemos haber leído la Biblia, pero en realidad no la hemos leído, y fue ahí donde entró la iglesia católica a hacer una ‘lectura simbólica’ de ella, pero la ‘lectura simbólica’ o interpretación no debería estar hecha para mentir”, añade Saramago.

Así pues, tras la crítica por parte de la iglesia, que provocó en su país ‘Caín’, Saramago dice que solo espera que los “lectores” de la novela en España y América Latina, le den una buena acogida como se la están dando en Portugal, país en que se vendieron 30.000 ejemplares –de 120.000 impresos- en dos semanas.
“El libro ya está aquí y espero que cada lector se forme su propia opinión sin dejarse influenciar, pero solo les pido que no exijan ‘lecturas simbólicas’ (de La Biblia) de algo que en su literalidad es lo que es: todo un horror”, dice Saramago.

Y es que, en la novela, Saramago va siguiendo los pasos de Caín –condenado a vagar eternamente por la tierra del Nod (de la nada)– quien se convierte en un guía que aporta su particular lectura sobre los principales episodios bíblicos, desde el abortado sacrificio de Isaac por Abraham, la destrucción de Sodoma y Gomorra, o la ira de Moisés en el Monte Sinaí, entre otros.

Su próximo proyecto
Saramago finalmente adelantó –cosa que no acostumbra a hacer– el tema sobre el que tratará su próximo libro. En éste arremeterá contra la industria del armamento. “¿Por qué no hay huelgas en la industria de armamento?”, se pregunta el portugués.

“El tema es el de las armas: quién las fabrica, las trafica, las transporta, y las usa. Todo el mundo tiene armas y en todas partes se habla de la importancia de matar, al mismo tiempo que se banaliza el asesinato. Y no estoy intentando salvar a la humanidad, simplemente me basta con salvar mi propia conciencia, y que se dejan desasosegar mis lectores. Que se dejen desasosegar profundamente, porque eso es lo que necesitamos”, remata.
http://www.diagonalperiodico.net/Nuevo-articulo,9429.h

 
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